miércoles, 10 de septiembre de 2014

Un pequeño Aleph

Mi vida se disolvió en un vaso de agua. Bebí la última evocación en aquella vereda.
Se me ha caído irrisoriamente el vaso y se ha vuelto añicos contra el piso. ¡Joder! ¿Qué he hecho? me trémula mi mano derecha, recibió una severa cortada. Gotas de sangre acumuladas; una a una se desprendían difícilmente. Sabía a quién tenía en mi mente; pero comprobé que mi inestabilidad cognitiva generaría distracción en el aleph, y a desgracia olvide que ella estaba en el aleph. Ahí podría verla y recordar innumerables imágenes en mi álbum.
Me limite recordar la cortada; pero el dolor era insoportable. Esa vez el metal cobijo mi corazón; agobió y aparto los sentimientos irrisorios por ella. La temperatura gélida de mis labios rehusaba los suyos. Aunque dentro de mi mente el automatismo psíquico puro y la reguladora razón disputaban un acuerdo. ¿Me dolía o la quería?  Aparte la razón un momento: Ella era mi vida.
 Con ella no ocultaba una sola lágrima cuando vivíamos juntos en esta vereda. Dónde el recuerdo corta mi alma en pedazos, donde el espíritu muestra decadencias debido a su ausencia. Era una quijotada querer recuperarla.
Desde que ella partió vi un punto de partida que conducía a todos sus caminos. Ya estoy cansado, fatigado del tiempo y de los recuerdos melancólicos.
Así fue el aleph para mí: Era más que un simple rincón en nuestra antigua habitación, era una red de imaginación guiada por mis sentidos. Ahí veía un mundo que sólo yo podía descifrarlo y el código para entrar estaba interno en el amor por ella. La recordaba en ese lugar, a diario. Su compañía no ingreso dentro de este cuerpo débil y arrugado... Y el aleph serviría el resto de mi vida para recordar su esencia infinita.

Inspirada en: JLB


No hay comentarios:

Publicar un comentario