jueves, 11 de septiembre de 2014

Mayo del 2014

UN MAL ENCUENTRO
Literalmente tiritaba mi cuerpo, no sabía en realidad el porqué de tanta calamidad en mi vida; No me mires así Eloísa, con tu rostro chocante de perplejidad, tú ya conoces de mis incidentes. En fin, ese día las cosas se complicaron mucho para mí. Iba caminando con la mirada fija en el balcón de la tía Lolita, quería entrar como caballo desbocado, pero me frene. ¡Ay! Fueron sus galletas las que atraían a mi paladar, sin embargo tampoco podía entrar, no era el momento; necesitaba pensar en el diagnóstico que el doctor me dio esta mañana: "Estrés", para usted puede sonar ilógico pero tener el antídoto a cuyo síntoma no era fácil en mí, sobre todo cuando pienso en tantas cosas: La deuda, el trabajo, en mi familia y más cosas. En ese momento ya me había cogido la tarde para recoger el material de cableado, así que decidí optar por ir hasta el final de la calle a parar un taxi, un desgraciado taxi que no pasaba rápido.
Ya llevaba dos minutos esperando ¡DOS!, mi respiración era fuerte y de paso sofocada e incluso mascullaba insultos, aunque nadie me vio. De pronto, por fin apareció un taxi y de inmediato lo detuve; ni hablar del taxista, era un lento al igual que su voz y su actitud desidiosa. ¡Por los clavos de cristo! no lo soportaba, pero después ya no seguí observándolo porque mis parpados se cerraban lentamente, cabeceaba y cabeceaba; en realidad el sueño no lo soporte y no sé si fue la descarga de adrenalina o los medicamentos de esta mañana, en todo caso es que me dormí, ¿Cuánto tiempo? No lo puedo calcular. Al cabo de un rato desperté asustado y cuando abrí mis ojos con el ceño fruncido lo primero que hice fue mirar a los costados un lugar completamente sucio, lleno de cajas y personas de la calle olvidados por la sociedad y por ellos mismos. Quede estupefacto Eloísa; no había detallado nunca un lugar así. En otras palabras sentía toda la opresión que allí muchos han de sentir, lastima no, porque usted sabe que vivimos en un mundo donde todo parece normal, estaba estático y los vellos de mi cuerpo se colocaron automáticamente de punta, vi mi celular; la hora no era justa porque iba 10 minutos tarde. Al conductor le dije que si podría avanzar un poco más rápido pero el muy infeliz me miro por el retrovisor con cara de apatía ¡demonios! ya me sudaban las manos, mi pierna se tambaleaba y entrelace mis dedos, esperando llegar deprisa. Cuando volteábamos al final de la calle dos tipos con pasamontañas apuntaron con un arma al taxi y de inmediato el conductor se detuvo, uno de ellos encañono al taxista y el otro se quedó petrificado cuando me vio. Yo al ver esa actitud me inquiete aún más, el otro le gritaba: - " Qué miras pendejo, abre la puerta y quítale todo". El tipo de inmediato reacciono y abrió la puerta del taxi donde iba yo, temblaban sus manos y me saco de manera sutil, incluso actuaba más indefenso que yo. El otro sujeto lo golpeo hasta dejarlo boca abajo al ver tal acto, le quito su pasamontañas y le decía: -"Aprende niñita" y vino hacia mí, me golpeo el abdomen y aprovecho para despojarme de mis pertenencias. En una oportunidad me inquiete de mirar para atrás a aquel hombre tirado en el suelo, entonces no vas a creer lo que te diré y por supuesto yo tampoco lo creí en ese momento porque era tanto el impacto que no tuve otra reacción sino la de quedarme atónito ¿Por qué razón? era mi hijo, Eloísa, era él, ¡MI HIJO! quién propiamente participaba de aquél asalto, YO ERA SU PADRE... ¡Maldición! no fue capaz de sostener su mirada en la mía. Ya te preguntarás que paso después de eso. Albert, mi hijo, se colocó de pie lentamente mirando al suelo y empezó a empuñar sus manos, de ahí corrió invadido en gritos como nunca, su colega asustado huyo detrás de él al mismo paso. No me quería imaginar de todo lo que fue capaz de hacer Albert, todas las mentiras que me creí este tiempo y aun así viviendo bajo la misma morada, no creas que él volvió, él no ha vuelto desde ese día ¿Dónde estará? No tengo la remota idea, solo necesitaba decírtelo y además no dejo de pensar con detalle la asquerosa historia.
Querida ya la cuerda se me acabo, recuerde pasar por estos lares porque la estaré esperando, ojala los lunes como de costumbre a las 3:30 pm y puntual por favor, usted sabe que odio esperar.

MARIPOSA
Negra y fría mariposa, tu vuelo se ha desvanecido.
Volaste al crujir del viento, en medio de troncos fríos y olor penetrante a madera.
La lluvia te azotó muchas veces y sucumbías en el regazo de las hojas secas; igualmente era tarde, ya las hojas se inundaban de lluvia.
Fue duro ver como luchaste mariposa; adolorida, en busca de tus antepasados acudiste y ya no estaban; habrían desaparecido o quizá también te buscaban. 
Seguías volando al vaivén del día. Te encontraste con mariposas de colores; tu matiz fue deslucido y por un momento te sentiste aborrecida, pero aun así decidiste continuar tu vuelo sagaz.
Reposabas a la espera de una señal y tus alas se deshacían en trocitos esparcidos.
Buscaste un lugar donde descansar y un amanecer con esperanza, porque ya tus fuerzas iban marchitando. Un momento... ¿Qué pasa mi bella mariposa? ¿Te rendiste?, No y no mariposa, ¡Emprende tu vuelo!, tu volaste para alcanzar el destino y no lo cumpliste. Me dolió profundamente.
Ella nunca se rindió, fue el destino.
Triste y fría mariposa, me abandono dejando su estela indeleble.
Alegrías me dio al visitarme a pesar de su tétrico aspecto, no me importo recibirte en mi regazo y guardarte estática en un cofre de cristal. Para mi, solo para mi.
Ahora todos los días descansan mis ojos en ti 

MADRE: A TI
¡Madre! Tu amor maternal no se halla en ningún lugar.
Tus entrañas saben que es amar y tu alma sabe contemplar: Nueve meses lo hiciste y siempre lo harás.
La luna sabe cuánto sufres, cuando inundas tu ser de silencio.
El sol sabe de tus alegrías.
Porque aun cuando te encuentras sola de ti nace amor sin medir.
¡Madre! Tú sabes valorar hasta las cosas más pequeñas de mí.
Los reproches son certeros, tus cuidados tenues y tu enojo severo hacen de mi un ser inigualable.
¡Madre! Incomparable a una rosa, tú eres aun más hermosa.
Tu capullo de amor ha recubierto mis falencias, tropiezos y me ha dado esperanza para continuar un camino abrupto.
Recuerda madre: Nuestras diferencias nunca romperán nuestro lazos de amor.
Has sido mi compañera y confidente en los senderos de luz y oscuridad. Eres fiel madre, porque en muchos momentos caminaste conmigo, mi mano se aferraba a ti y no me hacia falta nada más.
¡Nunca es tarde para decirte cuanto amor siento por ti!
Feliz día madres, nunca bastara escribir lo que realmente significas para todos.
"Por suerte solo hay una, porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces"

MI ÚLTIMA VOZ
Fueron piedras de tropiezos, caminos desesperados.
Momentos marcados y destinados a ser así por la incontrolable situación.
Vague por los bosques espesos en busca de respuesta, corría y caía.
Me angustie, - ¡Alguien que me levante!, me cuestione y grite sin escuchar respuesta.
El crepúsculo se desvaneció y la noche me buscaba. Agitado ante la desesperación busque las ramas más altas, subí y sentía frió, demasiado frió.
Me encontraba anonadado al escuchar los lobos aúllar.
Llore; pero seque de inmediato mis lagrimas hallando la fortaleza.
- ¿Dónde estoy? me pregunte, juro que nunca había visto este lugar.
¡Mamá ven, quiero un abrazo!
¡Mama ven, muero de miedo!
Mis ojos ya no querían llorar más, iban a reventar y por fin logre dormir.
No alcance a abrir del todo mis parpados, se hacían pequeños al ver el sol resplandeciente y lleno de color iluminaba mi rostro.
Acudí a bajar como un niño de rama en rama y apresurado seguí el camino, me encontré con sonidos de aves y mariposas de colores - ¡Son magnificas! pensé.
Al final del bosque tuve que arrancar con mis manos una enredadera que se interponía en el camino y descubrí un lago de colores, bastante pequeño pero muy profundo, era impecable ante mis ojos, me sentí hipnotizado por el.
Caminaba lentamente arrastrando mis pasos por el verde prado y los rayos del sol seguían mi caminar.
Di cuatro pasos, mi cuerpo se oscilaba y de cabeza caí a aquel lago salpicando colores al exterior, así fue todo hasta hundirme con mis brazos reposados sobre los costados y sumergido: Desaparecí.
Esta fue mi ultima voz, ahora solo muero en cuerpo y vivo en recuerdos



EL MEJOR SILENCIO

No vayas a refutar el dichoso discurso
me complace tu silencio inminente.
Mis palabras no son de mofa para ti, lo único que voy a decir será hasta luego, o hasta nunca.
No vayas a hablar, tu voz fastidia mis oídos, a tus brazos quiero ir, pero eso sí: Para empujarte al pozo de la finca de la abuela Teresita, donde fuimos aquel agosto, imaginate tanto tiempo de no verla.
Pero no vine a eso... Los recuerdos ya son fúnebres.
Tu papel de actor no enterneció nada en mi.
Fue suficiente con escudriñar tus falsos actos para saber quien eras. Ahora te aclamaran pero no seré yo... Ya no.
Tu tiempo fue disipado como las hojas de papel en el fuego y fue la franqueza que me llevó a decirte esto.
Porque tropezaste y yo ayude a levantar tu desgraciado espíritu, si es que tienes. Lo lamento, o mejor no. ¡Fui cruel! y te lo mereces
Ahora ya estás muerto y yo frente a tu fría tumba con cosas inútiles, ¿Para qué?.
El discurso no fue refutado, y ahora emprendo mi partida. Mi instinto sabrá siempre que te amé más de lo que te odie.

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