Ayudame a impartir desde las aguas vivas la valentia para cruzar el proximo desierto. Es el desierto infinito, es aterrador y atroz ante mis ojos. Se han dilatado mis pensamientos inocuos y en mi mente existen puertas que conducen a un solo destino: El infinito.
Ahora siento un extenso camino. El insoportable sofoco crea el deseo de obtener humedad en mis labios. Y en mi espalda llevo la crucifixión de un recuerdo pasado por el cual estoy aquí. Añorando grandes regalos que no volverán.
Por último, añado el deseo inevitable de una abundante lluvia. Una vez más veo a mi alrededor un sol aterrador y una luna marchita.
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